¿Qué debe saber sobre los quistes mamarios?

Cáncer de mama concepto médico como un símbolo de tumor de la glándula mamaria como un síntoma de crecimiento canceroso y el diagnóstico en una anatomía femenina hecha de papel arrugado abstracto en la madera con un agujero quemado como un bulto maligno o masa en un estilo de ilustración 3D.

Los quistes mamarios, bastante comunes en las mujeres de entre 30 y 50 años, son pequeños sacos que se llenan de líquido y que, afortunadamente, en la mayoría de los casos no precisan de intervención médica, a menos que aumenten de tamaño y causen molestias. Las mujeres deben saber que la presencia de quistes no aumenta en absoluto las posibilidades de desarrollar un cáncer de mama.

¿Lo sabías?

En realidad, entre el veinte y el cincuenta por ciento de todas las mujeres en edad reproductiva padecerán quistes mamarios en algún momento. En la mayoría de los casos, los quistes desaparecen tras el cese de la menstruación, a menos que se utilice un tratamiento de terapia hormonal para combatir los síntomas de la menopausia. Los quistes mamarios se clasifican en microquistes, que son demasiado pequeños para palparlos pero son visibles en las mamografías y ecografías, y en macroquistes, que son lo suficientemente grandes como para palparlos y pueden llegar a medir hasta cinco centímetros de diámetro.

Los macroquistes pueden provocar dolor y molestias debido a la presión adicional sobre el resto de los tejidos mamarios. Bultos suaves con bordes definidos que se perciben bajo la piel de la mama, generalmente de forma redonda u ovalada, que se pueden mover fácilmente. Dolor o sensibilidad en la mama cerca de los quistes o bultos. Aumento del tamaño de los quistes o de la sensibilidad justo antes del inicio de la menstruación. Disminución del tamaño de los quistes o bultos y alivio del dolor después del ciclo menstrual.

Toma nota

Todas las mujeres deben autoexaminarse las mamas con regularidad y comprender que el tejido mamario normal y sano se siente abultado, pero cualquier cambio en el tamaño de los bultos o la existencia de nuevas protuberancias debe comunicarse a su médico lo antes posible para que lo evalúe. Se realizará un examen clínico de las mamas además de una evaluación de sus antecedentes médicos familiares y personales para determinar si es necesario realizar pruebas adicionales.

Puede ser necesario realizar una ecografía para garantizar que la protuberancia es sólo un saco lleno de líquido, o una aspiración, que consiste en extraer el líquido del quiste con una aguja fina. Si el líquido está presente sin sangre, no es imprescindible ningún tratamiento adicional, salvo una prueba de seguimiento dentro de un mes aproximadamente para decidir si el quiste ha vuelto a aparecer, y casi nunca es necesario operar para tratar los quistes mamarios.

La disposición del pecho se parece a los pétalos de una margarita y contiene de 15 a 20 lóbulos individuales formados por tejidos glandulares. Cada uno de estos lóbulos incluye lóbulos aún más pequeños que son responsables de la producción de leche de una nueva mamá y pequeños conductos mantienen esa leche almacenada en un depósito cerca del pezón hasta que llega el momento de la lactancia.

Conclusión:

Todos estos componentes vitales de la mama están sostenidos por pesadas capas de estroma o tejido conectivo. Cuando las glándulas y el estroma crecen en exceso, los conductos lácteos se obstruyen, se dilatan y se llenan de líquido. Aunque las causas específicas de los quistes mamarios siguen siendo en gran medida desconocidas, algunas pruebas científicas sugieren que un exceso de estrógenos podría causar su desarrollo. Haciendo unos sencillos cambios en el estilo de vida se puede reducir la incidencia de los quistes mamarios.