¿Por qué tomar minerales para la fiebre glandular?

Píldoras rosas formando el alfabeto B sobre fondo de madera

La mononucleosis infecciosa es una enfermedad causada por el virus de Epstein-Barr. La mayoría de los hombres y mujeres experimentan una recuperación completa, pero puede hacer que alguien se sienta fatal. El estado es autolimitado y, por tanto, desaparece por sí solo, aunque los remedios y entrenamientos sintomáticos y de refuerzo inmunológico pueden beneficiar a la víctima.

Ayuda de las hierbas

Las personas pueden beneficiarse de los preparados de hierbas, vitaminas y minerales para la fiebre glandular. El virus de Epstein-Barr desencadena la enfermedad vírica llamada fiebre glandular. Además, se le llama la "enfermedad del beso", ya que se transmite de persona a persona a través del contacto estrecho, como los besos y el uso compartido de utensilios, cepillos de dientes y vasos. Los síntomas de esta enfermedad pueden tardar seis semanas después de haberse infectado con el virus por primera vez. Esto también se conoce como periodo de incubación.

Personas de todas las edades pueden contagiarse de la enfermedad, aunque generalmente afecta a adolescentes y adultos jóvenes. El cuerpo fabrica anticuerpos contra la enfermedad, lo que significa que, por lo general, sólo se tendrá la enfermedad después. Sin embargo, algunas personas experimentan episodios frecuentes o recurrencias si su sistema inmunitario está agotado o en peligro. Se trata de un virus latente que puede permanecer en estado latente y sacar a relucir su fea cabeza cuando alguien experimenta ansiedad, enfermedades crónicas subyacentes, tabaquismo o malos hábitos alimenticios.

Síntomas

Los síntomas de la fiebre glandular incluyen el dolor de garganta, que hace que tragar sea doloroso. Los ganglios linfáticos también se inflaman, ya que el sistema inmunitario se esfuerza por evitar la infección. La hinchazón y el dolor de los ganglios del cuello suelen ser más pronunciados que los de las axilas y el bajo vientre. También se pueden experimentar signos parecidos a los de la gripe, como dolores musculares, fiebre y dolores de cabeza.

La hinchazón alrededor de los ojos puede causar un aspecto hinchado. El malestar suele ser el último síntoma en desaparecer. La mayoría de las personas no conocen el bazo, el órgano situado a la izquierda del abdomen, debajo de las costillas. El bazo forma parte del sistema inmunitario, que al igual que los ganglios linfáticos, se inflama cuando el individuo tiene fiebre glandular. El dolor leve suele producirse desde la izquierda de la parte superior del estómago. Algunos tienen la suerte de no experimentar ningún síntoma.

Tenga en cuenta

Cuando una persona no experimenta síntomas, se denomina infección subclínica. La enfermedad no puede diagnosticarse sólo con un examen físico. Se realizan análisis de sangre para detectar el anticuerpo y confirmar la presencia de la fiebre glandular. Por lo general, no se requiere ningún tratamiento particular. La deshidratación leve es común porque es difícil de tragar, pero es importante intentar y beber todo lo que se pueda. La fiebre puede deshidratar aún más a la persona, lo que empeora la fatiga y los dolores de cabeza.

Para el dolor y las molestias, una persona puede tomar una aspirina o paracetamol. La suplementación moderada con minerales y vitaminas puede ayudar a reforzar el sistema inmunitario. Los mejores suplementos son las vitaminas A, del complejo B, C y E y los minerales selenio y zinc. La vitamina C contribuye a la producción de glóbulos blancos. Los glóbulos blancos limpian el cuerpo de virus y lo arruinan. Las vitaminas del complejo B apoyan a las glándulas suprarrenales, ayudando al cuerpo a lidiar con el estrés. También producen energía, que es algo que las personas con fiebre glandular carecen.

Toma nota

Las vitaminas antioxidantes ayudan a eliminar los radicales libres del cuerpo. Nunca se insistirá lo suficiente en el uso de suplementos nutricionales para la fiebre glandular y muchas otras afecciones. El magnesio, el selenio y el zinc son algunos de los minerales más beneficiosos. El magnesio produce energía para combatir la fatiga y recargar las glándulas suprarrenales. El magnesio también tiene un efecto fantástico y relajante en los músculos doloridos y pesados que son típicos en las personas con fiebre del heno. El resultado es una mejora de la energía, la relajación de los músculos, la mejora del sueño y la disminución de los niveles de estrés.

El selenio es un antioxidante vital que destruye los radicales libres y protege así el sistema inmunitario. Además, reduce la inflamación y activa los glóbulos blancos. El zinc tiene muchos beneficios, no sólo para las personas que padecen fiebre glandular, sino para todo el mundo que quiera reforzar su sistema inmunitario. Se dice que estimula la creación de anibodinas y células T.

El zinc es un fuerte antiinflamatorio que impide que el virus se replique y penetre en las células. El número de nutrientes que necesita el organismo dependerá de la edad, la dieta y el periodo durante el cual ha estado enfermo. La gravedad de la enfermedad también determinará el número de nutrientes necesarios. Es fundamental utilizar preparados de hierbas, vitaminas y minerales como la fiebre glandular para mejorar el sistema inmunitario.