¿Cómo cuidar tu feminidad?

Hermosa joven esbelta con pelo largo negro sobre un fondo de color beige. Mujer con pantalón marrón y blusa negra. Espacio de copia. Primer plano. Foto en blanco y negro

El alma de la feminidad es generosa, graciosa, nutritiva, solidaria, sensible, intuitiva y orientada al amor y la atención. A pesar de todas estas increíbles características, la energía femenina, especialmente en lo que respecta a la sexualidad, ha sido reprimida, condenada y vilipendiada a escala mundial durante siglos.

Entendámoslo

No es de extrañar, pues, que a menudo asociemos la vergüenza, el miedo y la culpa con la sexualidad y el sexo. Al despertar nuestra energía femenina, podemos aprender a celebrar nuestra feminidad en todas sus formas y traer más alegría y cercanía a nuestras vidas y con nosotras mismas. Reintegrar nuestro ser religioso y sexual es un primer paso importante para redescubrir nuestro ser femenino.

La separación de ambos aspectos por parte de nuestra civilización podría ser una visión mal concebida y muy contraria a la promoción del bienestar, la salud y la alegría en nuestros cuerpos, corazones y espíritus. Cuando tomamos conciencia de la integración de lo sexual con lo religioso y de lo religioso con lo sexual, volvemos a un sentido de plenitud interior.

Es bueno saberlo

Para permitir que se produzca la curación, hemos desarrollado una práctica de curación específica para la chica que le proporciona un redescubrimiento de su vínculo sexual-espiritual instruyéndola en la limpieza de cubos, recuerdos residuales y perspectivas que ya no le sirven. El término curación se utiliza aquí en relación con el hecho de dejar ir lo que le impide estar completamente integrada y entera. Es posible que entre en contacto con experiencias de épocas anteriores de su vida que pueden desencadenar un procedimiento emocional.

Los bloqueos energéticos, los recuerdos o los sentimientos desagradables que pudieran haberse guardado como recuerdos residuales en el nivel celular del yoni o de las paredes vaginales podrían publicarse para que se produzca la curación y aparezca la experiencia de unidad, alegría y armonía en su interior. Cuando Kristy se enteró de la existencia de esta clínica, llevaba varios años sufriendo complicaciones ginecológicas, como infecciones recurrentes por hongos, que hacían que las relaciones sexuales fueran extremadamente dolorosas.

Tenga en cuenta

Nos contó que se sentía como una chica "rota" y que quería explorar formas de expresar su yo sexual a pesar de sus preocupaciones corporales. Entró en el taller de curación para chicas sintiéndose nerviosa, tensa, con miedo a empezar y a confiar. A la hora de elegir un compañero para el taller de recuperación, se asoció con un chico atento y que la apoyaba. Lo experimentó como un individuo y creyó que podría abrirse gradualmente y empezar a confiar.

Nota final

La experiencia más impactante del ritual de curación fue la primera vez que Kristy creyó que su pareja masculina sólo estaba presente con y para ella, ausente de cualquier agenda propia o expectativas de ella. Al estar en esta zona de presencia y aceptación, pudo soltar la vergüenza y la culpa relacionadas con su yoni y descargar su desesperación y frustración por todo el dolor que estaba experimentando. Después del taller, Kristy sintió una sensación de vitalidad, un arraigo interno y una nueva confianza que no había tenido antes. Para su sorpresa, muchos de sus dolores pélvicos corporales disminuyeron, así como los frecuentes dolores de cabeza que la aquejaban.